domingo, 8 de marzo de 2009

Nada que hacer (le)

Es increíble cómo puede pasar el tiempo (en cuestiones de tiempo y espacio todo es relativo, según me dicen) lento, pero leeento leeeeeento, cada vez más lento, sobre todo cuando uno está cansado, con flojera, con desgano, alicaído, apendejado. Hoy es un día de esos, one of those days.

No hay muchas cosas qué hacer, las tareas pendientes están completas, hay una reunión y está la jefa ocupada, pero yo necesito su revisión, para ponerme a hacer algo. ¡Quiero hacer algo! ya probé acomodar hojas, releer lo leído, hice como que anotaba algo, dormité y desperté con los ruidos del pasillo, propios de un edificio gubernamental, (en realidad una situación abominable y castrosa). Para sacudirme el aburrimiento intenté comer algo, sandwich, manzana, nada funciona, no hay posibilidad de abandonar el lugar (si quiero seguir acumulando horas), a la mitad de las masticadas imaginé la hora de la salida; que me iba a casa, que me metía a la cama como si fuera de noche, y despertaba sudado, confundido y aún más cansado de cuando me acosté, con una flojera pastosa, pesada, interminable (propia de la siesta de media tarde), que se libera cuando llega la hora de dormir, y que inevitablemente me llevará a desvelarme y repetir el ciclo one more time. Qué increíble es el cerebro, en realidad puedo imaginar tantas cosas y sentir que pasan, en lo que mastico una manzana y hago como que trabajo, hay cosas que no tienen explicación, como la flojera que tengo, es increíble... por cierto, parece que la flojera se contagia, mi compañero de servicio social, está cabeceando (con pena, pena de dolor y pena de ser descubierto, yo lo veo con pena ajena) igual que yo hace un momento, hago como que escribo un correo y tengo el rabillo del ojo atento a cada uno de sus movimientos.

Casi es la hora de salida, hay dos opciones, esperar a que la jefa se desocupe (puede tardar años, nunca se sabe), y que proporcione nuevas instrucciones que pongan fin a mi aburrimiento en tiempos próximos o abandonarme a la perdición y decidir emprender esa hora y media de camino que me llevará al destino onírico, pastoso y sudoroso de media tarde. ¿Qué hacer? con sueño decido igual que un hambriento en el supermercado (que compra hasta lo que no le hace falta) con hueva decido hacer como que mando un correo y ver qué pasa, pero ya casi son las 2, ¿qué hacer? ¿ser ñoño o hacerle caso al cuerpo?

Para estas horas muertas en la oficina, debería de existir un programa o algo que fomentara el descanso, digo todo mundo ha tenido sueño en el trabajo escuela o similar (no creo que sea sólo yo, la prueba fehaciente es mi compañero aquí presente, pero shhh no se vaya a despertar). Siempre imaginé que en la biblioteca de Filos pondrían sillones para que los estudiantes pudieran descansar, incluso dormir un par de minutos, pero supongo que la mayoría usaría ese espacio hacer necesidades corporales de índole sexual y/o erótica, aún así estaría bieeen chido. Para que el estudiante cansado, se eche una jetita y que sueñe o se imagine que soña que dos tipos cuasicogian a su lado... momento! Eso ya me ha pasado (no lo de estar cuasicogiendo, lo otro) en las islas, dos tórtolos enamorados, situados a escasos centímetros de mí, destilaban amor a modo de frotamiento, yo al lado esperando la mano que indicara el "relevo australiano", o esa mano que invitara a ser parte del festín de amor, totalmente confundido, sin saber qué hacer, decidí alejarme unos pasos para tener una buena visión de lo que sucedía, digo, si están ahí es porque quieren ser vistos, así que confieso mi experiencia vojeur, supongo que por ese tipo de personas (que se exhiben) se inventan expresiones tan atinadas como "¡¡Hay hoteles!!".

Como decía, estaría bien que en esta oficina hubiera un área de recreo y descanso, pero supongo que estaría llena de todos lo huevones que no hacen nada, o hacen como que hacen (definitivamente yo estaría en ese lugar, en especial en momentos como los actuales) ahí, podría ser nuestro lugar de esparcimiento, donde se podrían escuchar cosas como: "oye y tu por qué estás cansado? ahh es que me desvelé viendo una película, y tu? ah es que de plano no dormí, pues al fin que acá se puede echar la hueva..." Ya estoy escuchando las conversaciones, ¡¡maldita gente floja, por su culpa no podemos flojear a gusto!!

¿Cómo le haré para que en un futuro haga como que trabajo y hecho la hueva a discreción? para evitar esos saltitos que denotan el adormecimiento cerebral, que se tratan de ocultar dándole un giro a la hoja o tomando la pluma con más firmeza, o mirando un mapa en la pared, haciendo como que se piensa algo, o intentando hacer movimientos de relajación para el cuello, como los está haciendo mi compañero, al que no le quito el ojo de encima (sólo el rabillo para que no se sienta acechado), y al que le parece ensoñador así como arrullador el sonido de las teclas, que produce el teclado (el mío), el ruido de la gente que se organiza para ir a comer, el timbre del teléfono que nadie contesta, la plática cortada de un funcionario que le explica a otro cómo le puede hacer para obtener un crédito, sonidos que me arrullaron hace unos minutos. ¿Será alguien tan sínico como para roncar en ese tipo de siestas?

En fin, supongo que he logrado burlar al aburrimiento por unos minutos, ojalá cuando cierre esta ventana no me acaricie séfiro, morfeo, sueño o no sé como se llame esa figura-dios-ente-?, tampoco puedo determinar, si cuando salga de aquí en el viaje metroso me despeje y cuando llegue a casa tenga cosas con qué des-aburrirme o vaya a algún lado o no sé qué haré, es lo malo de no tener nada qué hacer, que todo el día se ocupa en quién sabe qué, pero cuando menos lo espera uno ya son las 12 y sabes que va para largo, entonces, se abandona la esperanza de dormir más de 8 horas (como lo recomiendan los doctores, revistas, programas de tv, etc.), inevitablemente uno se despierta temprano para cumplir con el trabajo-servicio, regresar cansadísimo a casa, repetirlo varios días, y cuando llega el fin de semana, vienen las fiestas, las pedas, las salidas, los desvelos injustificados, de esta forma para el domingo uno está tan cansado, que se aborrece el hecho de tener que ir a trabajar (servicio socialiar) y repetir lo mismo over and over again. Ahora entiendo tanta gente que se entrega al bendito San Lunes (lo he hecho). ¡PERO! si existiera esa área de recreo-esparcimiento-jetita permitida, se podrían evitar muchas pérdidas (incluso las de respeto), la gente podría ser más productiva, pero... no.

Maldita sea!, ¿qué tanto hace esta señora? ya me voy...

1 comentario:

  1. ya sé, suele pasar.. hay veces en la vida donde situaciones tan importantes, se vuelven tediosas y sistemáticas.. pero ni pedo asi son y uno tiene que seguir, son necearias para ser "graande".. jejeje -dont give up, just do it, jejeje Sé tu mismo, el que tienes guardadito jejeje. Un beso y suerte

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